Somos zoon politikon (seres políticos) decía Aristóteles, y bien lo sabe Megan Rapinoe. La flamante jugadora del poderoso campeón del mundo, es además una gran activista política.

Reconocida con balones y botas de oro, la centrocampista estadounidense no titubea ni un segundo cuando de mostrar su disconformidad se trata. Protagonizando unos cuantos versus con el polémico ex presidente Donald Trump, llegando incluso a negarse a cantar el himno nacional de EEUU en plena copa mundial de Francia en el año 2019. Sin embargo, no es todo, pues la capitana del multicampeón equipo respondió fuerte y claro «no voy a ir a la jodida Casa Blanca» cuando le preguntaron si se sentiría orgullosa de asistir a la casa de gobierno en caso de salir campeonas del mencionado certamen.

De esta forma, Rapinoe se ha transformado en una de las líderes no solo dentro de la cancha, si no que también en una importante referente fuera de ella, encabezando procedimientos legales en contra de la federación estadounidense de fútbol para conseguir la tan justa igualdad salarial entre las selecciones femenina y masculina. Pero para Megan nada ni nadie queda fuera, pues en reiteradas ocasiones se ha mostrado abiertamente parte de la comunidad LGBTQ y tan orgullosa se siente de aquello, que ha participado en numerosas organizaciones defensoras, cuestionando fuertemente al país americano, señalando que ser estadounidense homosexual significa mirar la bandera y no sentir protegidas todas sus libertades.

De esta forma, la histórica campeona mundial ha trascendido más allá de la cancha llevando una bandera de lucha ante las injusticias. 

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